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Enseñanza y música: las claves para transformar dificultades en metas

Apuestas. Admitir los errores y motivarse ante la adversidad son necesarios para crecer. A veces, se debe ceder ante la experiencia y orientar a la juventud. Instruir es una forma de ganarse el respeto de los demás.

Tú no sabes el concepto que tiene la gente de ti”, le increpó hace 21 años su esposa y trabajadora social a Fernando Valdez. Al ingeniero de minas le costó aceptar que estaba equivocado en su estilo de liderazgo.

Los trabajadores no solo cargaban los problemas familiares consigo, sino que lidiaban con el estrés de un joven jefe intolerante en el trabajo. “Eran potencialmente accidentables y yo era quien estaba mal”, admite Valdez.

Sin embargo, “solo Dios y los imbéciles no cambian”, cita el ingeniero de 52 años. Así que tomó las riendas: “llamé al trabajador, le invité una gaseosa y le tendí los puentes de diálogo para que me contara sus problemas”.

CONSTRUIR CARRERA

¿Cuándo inició el sueño de ser ingeniero? A los 9 años. Solía ver a hombres de casco blanco en sus visitas a La Oroya, donde vivía su familia materna. Allí aprendió de costumbres, valores y estructuras sociales en una comunidad.

Las cosas no fueron sencillas al egresar de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Su primera práctica fue en Volcan, pero le sabía mal llamarse ingeniero y pasar las horas en una oficina en lugar de una mina.

A diario, Valdez veía al entonces jefe de operaciones, Carlos Wong, tardar horas en hacer un balance de producción de la mina. Su camino al ascenso se trazó el día que decidió tomar el libro de balances para probar una matriz en computadora que arrojara los datos de inmediato.

Después de su logro e insistencia, tuvo la oportunidad de ser jefe de guardia en campo. Ahí se dio cuenta que para ganarse el respeto debía enseñar a los demás.

Su siguiente reto fue la compra de Centromin. Tuvo que aprender de economía y finanzas. Tras el éxito del negocio, se convirtió en jefe de algunos padres de sus compañeros de universidad. “Aprendí a capitalizar la experiencia con la juventud”, comenta.

La primera es muy valorada, así que debía ceder en algunas cosas y en otras orientar a los colaboradores mayores para dar paso a las nuevas generaciones.

AFIANZAR HABILIDADES

Después de ganar experiencia en consultoría y contrata, decidió postular a Barrick, donde debía formar equipos de alto rendimiento. “Tenía la cultura de aprovechar el tiempo y vi que se podía hacer a través de la musicaína”, cuenta. Así nació “Golden rock” y la orquesta “Son Lagunas”.

En una sala de música y con un profesor, el personal de diversas áreas se unía para practicar. Gracias a eso,“la guerra que suele haber en las empresas en la que cada uno vela por lo suyo, se eliminó”.

PRUEBA FINAL

Lo más difícil llegó al convertirse en gerente general de Aruntani. Entre gritos e insultos, Valdez fue uno de los primeros de su rango en sentarse en medio de la mesa de diálogo. Resolver conflictos sociales en Ocuviri, Puno, era su misión. Aunque siente que le hace falta mejorar como líder, sabe que ha saldado cuentas con el mal jefe que antes fue. Las aulas le dieron la oportunidad de transmitir lo aprendido al ahora también profesor de maestría en la PUCP.

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