
Lima, 06 de noviembre de 2026.- La prevención de fallas geotécnicas en minería requiere integrar el monitoreo de movimientos del terreno, presiones de agua y vibraciones, así como establecer protocolos de respuesta oportunos, aseveró Eduardo Medina, gerente regional de Geotecnia e Hidrogeología de Glencore, durante su exposición en el Jueves Minero del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
El especialista advirtió que uno de los principales riesgos está en limitar el monitoreo a las deformaciones superficiales, sin considerar otros indicadores que pueden anticipar una falla. Asimismo, explicó que el incremento de las presiones de poros puede preceder a los desplazamientos visibles y que las lluvias intensas pueden generar presiones transitorias capaces de provocar deslizamientos de varios bancos, incluso en sectores ubicados por encima del nivel freático.
“El monitoreo tiene que ser integrado: debe medir movimientos, deformaciones, presiones y vibraciones”, manifestó ante el auditorio del IIMP.
Medina señaló que las vibraciones producidas por las voladuras pueden desencadenar inestabilidades cuando coinciden con determinadas condiciones geológicas. Dijo que, además de controlar la velocidad pico partícula, es necesario estudiar las frecuencias de las detonaciones y compararlas con las frecuencias naturales del macizo rocoso, debido al riesgo de resonancia. “Una detonación no controlada puede ocasionar un deslizamiento”, indicó.
Respuesta oportuna
Durante su ponencia consideró prioritario establecer tiempos de respuesta para cada nivel de alerta mediante un plan de acción. Este mecanismo debe definir qué decisiones tomar ante cada señal de inestabilidad y cuánto tiempo tiene la operación para retirar trabajadores y equipos.
“Lo más importante son los tiempos de respuesta entre los niveles de alerta”, enfatizó, y añadió que los plazos deben calcularse considerando las condiciones reales de la operación y el tiempo que demanda evacuar maquinaria pesada desde el tajo.
Medina explicó que la gestión del riesgo geotécnico debe partir de una evaluación permanente de las condiciones del terreno y de la identificación de los posibles mecanismos de falla en cada sector de la mina.
Detalló que es necesario actualizar los modelos geotécnicos e hidrogeológicos, verificar el cumplimiento del diseño de los taludes y asegurar el funcionamiento de los sistemas de drenaje y despresurización e indicó que los controles deben contar con responsables, plazos de ejecución y revisiones periódicas que permitan comprobar su efectividad.
Finalmente, sostuvo que una gestión efectiva del riesgo geotécnico requiere responsabilidades claramente definidas, controles operacionales, auditorías y una adecuada asignación de recursos para ejecutar las medidas preventivas. También destacó la importancia de la comunicación entre los ingenieros de control de terreno y los operadores de los centros de monitoreo, pues la interpretación de los datos debe contrastarse con las observaciones en campo para activar oportunamente los protocolos de seguridad.